Hogar Medio AmbienteSoberanía Alimentaria Red de Productores Orgánicos de Los Lagos cumple 20 años impulsando la agroecología y la soberanía alimentaria

Red de Productores Orgánicos de Los Lagos cumple 20 años impulsando la agroecología y la soberanía alimentaria

por Administrador Web

La Red de Productores Orgánicos de la Región de Los Lagos conmemora dos décadas de trabajo colectivo en defensa de la agricultura campesina, la producción de alimentos sanos y el fortalecimiento de la soberanía alimentaria. La celebración se realizó durante octubre de 2026 en el archipiélago de Calbuco, reuniendo a integrantes de la organización en el Centro de Expansión Agroecológica Los Maitenes, un espacio de encuentro para compartir experiencias y reafirmar el compromiso con una agricultura al servicio de las comunidades y los territorios.

Fundada en 2006, la Red ha impulsado una propuesta productiva que pone en el centro a las personas, la naturaleza y las economías locales. Su trayectoria se ha caracterizado por promover la agroecología, los mercados de proximidad, la economía solidaria y el derecho de las comunidades a decidir cómo producir y acceder a sus alimentos. Una labor que adquiere especial relevancia frente a un modelo agroalimentario industrial que concentra poder económico, aumenta la dependencia de insumos externos y genera crecientes presiones sobre los ecosistemas y la biodiversidad.

Dos décadas de trabajo y participación en la Ley de Agricultura Orgánica

Uno de los hitos relevantes de la trayectoria de la Red ha sido su participación en el impulso de la normativa chilena para la producción orgánica, establecida en la Ley N.º 20.089, que creó el Sistema Nacional de Certificación de Productos Orgánicos Agrícolas.

Esta legislación, promulgada en 2006, estableció un marco para regular la producción, elaboración, comercialización y certificación de productos orgánicos en Chile, buscando entregar garantías sobre el cumplimiento de las normas que rigen este sistema productivo. La participación de organizaciones campesinas y de productores ha sido importante para instalar la necesidad de contar con reglas que reconozcan y respalden formas de producción comprometidas con el cuidado ambiental y la calidad de los alimentos.

Sin embargo, el desafío continúa. Para la Red, promover la agricultura orgánica y la agroecología no se limita al cumplimiento de normas o a la certificación de productos. También implica exigir al Estado políticas públicas, financiamiento, asistencia técnica y herramientas concretas que permitan a la agricultura familiar campesina sostener sus actividades, mejorar sus condiciones de comercialización y fortalecer su autonomía productiva.

En ese sentido, resulta fundamental que las políticas públicas consideren las distintas realidades del mundo campesino, especialmente las de pequeños productores que enfrentan dificultades para acceder a mercados, recursos y mecanismos de certificación.

Agroecología: una respuesta social y ambiental

La agroecología propone una relación distinta entre agricultura, sociedad y naturaleza. A través de la protección de los suelos, el cuidado del agua, la conservación de la biodiversidad y el aprovechamiento de los conocimientos campesinos, busca construir sistemas alimentarios más resilientes y menos dependientes de insumos externos.

En los territorios del sur de Chile, donde conviven comunidades rurales, ecosistemas de alto valor ecológico y diversas tradiciones productivas, estas prácticas contribuyen a mantener vivos los saberes locales y a fortalecer la relación entre quienes producen los alimentos y quienes los consumen.

La defensa de los mercados locales también representa una dimensión social fundamental. Acercar a productores y consumidores permite fortalecer las economías territoriales, generar relaciones comerciales más justas y favorecer circuitos de distribución que reconozcan el trabajo de las familias campesinas.

Desde esta perspectiva, la soberanía alimentaria no consiste únicamente en disponer de alimentos, sino también en garantizar que los pueblos y las comunidades puedan decidir sobre sus sistemas de producción, distribución y consumo, considerando sus necesidades culturales, sociales y ambientales.

Las semillas: patrimonio vivo y autonomía campesina

Entre las preocupaciones que hoy movilizan a la organización se encuentra la legislación sobre semillas en Chile. Para la Red, defender las semillas significa proteger mucho más que un recurso agrícola: supone resguardar la biodiversidad, los conocimientos transmitidos entre generaciones y la capacidad de las comunidades para reproducir y conservar sus propias variedades.

Las semillas campesinas constituyen una reserva de diversidad genética y cultural que puede contribuir a la adaptación de los sistemas agrícolas frente al cambio climático, las nuevas condiciones ambientales y las necesidades de cada territorio.

Por ello, el debate sobre las normas que regulan las semillas está estrechamente relacionado con la autonomía de los productores, la conservación de la biodiversidad agrícola y el derecho de los pueblos a decidir sobre su alimentación. La participación de las organizaciones campesinas en estas discusiones resulta esencial para que las decisiones legislativas consideren sus experiencias, conocimientos y necesidades.

A veinte años de su fundación, la Red de Productores Orgánicos de la Región de Los Lagos reafirma su compromiso con una agricultura que contribuya al bienestar colectivo, fortalezca las economías locales y respete los ciclos de la naturaleza.

Su conmemoración en Calbuco no solo celebra una trayectoria organizativa, sino que también invita a reflexionar sobre el papel de las comunidades campesinas en la construcción de sistemas alimentarios más justos, sostenibles y democráticos.

En un escenario marcado por la crisis climática, la pérdida de biodiversidad y la concentración de los sistemas de producción y comercialización de alimentos, la agroecología se presenta como una alternativa que articula el cuidado de la tierra con la justicia social y la dignidad del trabajo campesino.

Veinte años sembrando futuro, cosechando dignidad y construyendo soberanía alimentaria. Ese es el horizonte que la Red mantiene vigente, reivindicando que los territorios fértiles necesitan comunidades fuertes, políticas públicas comprometidas y una sociedad que reconozca el valor de quienes cultivan los alimentos que llegan a nuestras mesas.

Por territorios fértiles, comunidades fuertes.

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