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22 de Septiembre inicio de la primavera en Chile: la tierra despierta y el mundo rural comienza una nueva temporada de siembras

por Administrador Web

Este martes 22 de septiembre, a las 21:05 horas, comenzará oficialmente la primavera en Chile, cuando se produzca el equinoccio que marca el inicio de esta estación en el hemisferio sur. La fecha vuelve a poner la mirada sobre el campo, los pequeños productores y productoras, las semillas y ese calendario agrícola que, mucho antes de las fechas del calendario, se guía por la temperatura, la humedad del suelo, las heladas y los ciclos de la naturaleza.

Aunque culturalmente asociamos la llegada de la primavera al 21 de septiembre, el inicio de las estaciones astronómicas no está determinado por una fecha fija, sino por la posición de la Tierra respecto del Sol. En 2026, el equinoccio ocurrirá durante la noche de este martes, dando paso oficialmente a la primavera.

Pero para el mundo rural, la primavera no comienza solamente cuando lo indica el reloj. Comienza cuando la tierra ofrece las condiciones para volver a sembrar, cuando aparecen los primeros brotes y cuando agricultores y agricultoras comienzan a preparar los terrenos para una nueva temporada.

La primavera abre paso progresivamente a numerosos cultivos de primavera-verano. El calendario, sin embargo, cambia de acuerdo con la zona agroecológica, las características del suelo, las temperaturas y la disponibilidad de agua.

De acuerdo con antecedentes del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), entre las especies asociadas a los ciclos de primavera-verano se encuentran zapallo, tomate, ají, poroto verde, maíz dulce, haba y distintas hortalizas. Algunas especies, como cilantro, lechuga y espinaca, pueden establecerse de manera escalonada durante buena parte del año.

En la Región de La Araucanía, por ejemplo, los calendarios técnicos muestran durante esta época distintas ventanas para la producción de brócoli, kale, romanesco y otras hortalizas, con fechas de siembra y trasplante que pueden extenderse desde agosto hasta noviembre o incluso diciembre, dependiendo del territorio.

Esto demuestra que hablar de «la siembra de primavera» no significa hablar de una única fecha. Chile posee múltiples agriculturas y calendarios productivos, determinados por sus distintos climas, pisos ecológicos y formas de cultivar.

La llegada de la primavera tampoco significa que el frío haya desaparecido. En distintas zonas del país, las heladas tardías pueden convertirse en una amenaza para los cultivos que comienzan su desarrollo.

INIA ha advertido que las variaciones entre temperaturas diurnas y nocturnas pueden ser importantes durante esta época, por lo que las buenas temperaturas durante el día no necesariamente significan que el riesgo de heladas haya terminado. Cultivos como tomate y choclo, entre otras hortalizas de primavera-verano, requieren especial atención durante sus primeras etapas.

Por eso, para la agricultura familiar campesina, la primavera también es una temporada de observación y cuidado: mirar el cielo, revisar la humedad del suelo, proteger los cultivos jóvenes y decidir cuándo sembrar o trasplantar forman parte del conocimiento cotidiano del campo.

En las pequeñas huertas y predios familiares, la llegada de esta estación representa mucho más que el comienzo de un nuevo ciclo productivo. Es el momento de recuperar terrenos, preparar almácigos, seleccionar semillas y proyectar las cosechas que llegarán durante el verano.

La diversidad de semillas, los conocimientos campesinos y la adaptación de los cultivos a cada territorio adquieren especial importancia frente a un escenario climático que exige mayor capacidad de adaptación. En este sentido, la planificación agrícola considera cada vez más las condiciones particulares de cada territorio y las variaciones del clima.

La tierra no trabaja con las fechas del calendario. El campo tiene sus propios tiempos. Una semilla espera humedad y temperatura; una planta necesita sol y agua; una huerta requiere cuidados permanentes. Y quien trabaja la tierra aprende a leer esas señales.

Este 22 de septiembre, mientras el equinoccio marque astronómicamente el comienzo de la primavera, en distintos rincones de Chile la estación comenzará de otra manera: con una pala entrando en la tierra, una semilla entre las manos, una huerta que vuelve a llenarse de vida y comunidades rurales preparando un nuevo ciclo agrícola.

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