El Ministerio de Salud (Minsal) declaró una Alerta Sanitaria por Hantavirus que se extenderá hasta el 31 de julio de 2027, abarcando desde la Región de Atacama hasta Magallanes, incluyendo la Región de Aysén, donde durante este año ya se han confirmado nuevos contagios. Se trata de una medida inédita para esta enfermedad en Chile, adoptada en un contexto de multiamenaza sanitaria, debido a la coexistencia de otros riesgos para la salud pública, como la influenza aviar y enfermedades transmitidas por vectores.
La alerta no significa que exista una epidemia en desarrollo, sino que busca fortalecer la capacidad de respuesta del sistema de salud mediante facultades extraordinarias para agilizar la contratación de personal, la adquisición de insumos, el reforzamiento de la vigilancia epidemiológica y el desarrollo de campañas preventivas en las regiones con mayor riesgo. La decisión responde, además, al preocupante incremento de la letalidad del Hantavirus a nivel nacional, que durante 2026 alcanzó cerca del 39%, cifra considerablemente superior al 18,2% registrado en 2025, cuando se confirmaron 44 casos y ocho fallecimientos.
El seremi de Salud de Aysén, Jorge Pérez Urra, destacó que esta medida tiene un carácter preventivo y busca resguardar la salud de la población frente a diversas amenazas sanitarias. La autoridad enfatizó que el Hantavirus no es una enfermedad exclusiva del verano, ya que el virus permanece activo durante todo el año en los roedores silvestres, manteniendo un riesgo permanente de contagio para las personas que desarrollan actividades en sectores rurales o naturales.
En lo que va de 2026, los casos confirmados en Chile se concentran en las regiones de Valparaíso, Metropolitana, O’Higgins, Maule, Ñuble, Biobío, La Araucanía, Los Ríos, Los Lagos y Aysén, reflejando que la circulación del virus continúa siendo un desafío para gran parte del centro y sur del país.
La situación regional mantiene en alerta a las autoridades sanitarias. Desde 1996, la Región de Aysén acumula 107 casos confirmados de Hantavirus, con 31 personas fallecidas, lo que representa una tasa de letalidad cercana al 29%. Durante 2025 se registraron cinco casos, todos con recuperación favorable y sin víctimas fatales. Sin embargo, durante 2026 ya se han confirmado tres contagios, uno de los cuales terminó con el fallecimiento del paciente.
El principal reservorio del virus en Chile es el ratón de cola larga (Oligoryzomys longicaudatus), especie que habita principalmente en bosques, matorrales y sectores rurales del centro y sur del país. Las personas pueden contraer la enfermedad al inhalar partículas contaminadas con orina, saliva o fecas de estos roedores, especialmente al ingresar a bodegas, refugios, galpones o viviendas que han permanecido cerradas por largos períodos. También existe riesgo al manipular materiales contaminados sin protección o, en menor medida, por mordeduras de roedores infectados.
El Hantavirus es una enfermedad de rápida evolución cuyos primeros síntomas suelen confundirse con una gripe común. Fiebre, intenso dolor muscular, dolor de cabeza, escalofríos, náuseas y vómitos pueden ser las primeras manifestaciones, aunque en pocas horas puede evolucionar hacia un Síndrome Cardiopulmonar por Hantavirus, provocando dificultad respiratoria severa, insuficiencia cardíaca y un elevado riesgo de muerte si no se recibe atención médica inmediata.
Ante este escenario, el Ministerio de Salud y la Corporación Nacional Forestal (CONAF) han intensificado las campañas de educación y prevención dirigidas a trabajadores rurales, habitantes de zonas cordilleranas y turistas que visitan parques y reservas nacionales, insistiendo en que el autocuidado continúa siendo la principal herramienta para evitar nuevos contagios.
Entre las medidas preventivas más importantes se recomienda ventilar durante al menos 30 minutos cualquier recinto cerrado antes de ingresar; humedecer pisos y superficies con agua y cloro antes de barrer para evitar levantar polvo contaminado; mantener alimentos, agua y basura en recipientes cerrados; eliminar malezas y escombros alrededor de las viviendas; sellar orificios por donde puedan ingresar roedores; y acampar únicamente en lugares habilitados, evitando instalar carpas en sectores con evidencia de presencia de ratones.
Las autoridades también destacan el importante rol ecológico de la fauna nativa, especialmente de lechuzas, águilas y otras aves rapaces, que actúan como controladores naturales de las poblaciones de roedores silvestres. Se estima que una sola lechuza puede consumir más de mil ratones al año, contribuyendo de manera significativa al equilibrio de los ecosistemas y a la reducción natural del principal reservorio del virus.
Con la declaración de esta Alerta Sanitaria, el Estado busca fortalecer la preparación del sistema de salud frente a una enfermedad que continúa representando un riesgo para las regiones del centro y sur del país. En Aysén, donde el Hantavirus mantiene una presencia histórica, las autoridades reiteran que la prevención, la detección precoz de los síntomas y la consulta médica oportuna siguen siendo las herramientas más efectivas para disminuir la mortalidad y proteger la vida de la población.