Agrupaciones animalistas dejaron en claro que un panda «no es una atracción turística ni una estrategia de marketing para atraer más visitantes» y señalaron que Chile necesita proteger su propia fauna silvestre y «avanzar hacia una relación más ética y respetuosa con los animales»
A través de su campaña, el bioparque indicó que «cada firma será una muestra concreta del interés de nuestro país por avanzar en este proyecto«, y así poder demostrar ante las instituciones involucradas» que existe un amplio respaldo ciudadano para que, algún día, el Panda Gigante pueda convertirse en un nuevo embajador de la conservación en Chile».
«Estamos convencidos de que los grandes desafíos requieren grandes sueños«, argumentó Bui Zoo para invitar a la ciudadanía a apoyar su iniciativa.
Ante este escenario, la organización Derecho y Defensa Animal dejó en claro que un panda «no es una atracción turística ni una estrategia de marketing para atraer más visitantes».
«Los pandas son animales silvestres, con necesidades altamente específicas. Su recuperación como especie ha sido posible gracias a la protección de sus bosques y de su hábitat natural, no porque sean exhibidos en zoológicos alrededor del mundo», recordó la agrupación en un comunicado compartido en redes sociales.
Destacaron que estos animales se encuentran protegidos en el Apéndice I de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), por lo que su traslado entre países solo se permite en casos excepcionales, en los que «no se pone en riesgo a la especie y no persigue fines primordialmente comerciales».
«La norma que lo resguarda existe para conservarlo, no para exhibirlo», enfatizaron, al tiempo que cuestionaron que desde Bui Zoo impulsen una campaña para trae a un panda a nuestro país para que sea enjaulado como parte de un espectáculo.
Rechazan traer un panda a Chile para condenarlo a vivir en soledad
Desde la Fundación Abogados por los Animales (APLA), también manifestaron su contundente rechazo a la llegada del ejemplar al país por considerar que esta medida no plante un aporta a la conservación de la especie.
La ONG también cuestionó el alto costo que implicaría mantener un panda en Chile, estimado en cerca de un millón de dólares anuales, cuando esa cantidad de recursos podrían emplearse en proteger a la fauna nativa.