Con la llegada de la primavera y el aumento de las actividades agrícolas y ganaderas, autoridades llaman a extremar las medidas de prevención frente al hantavirus, enfermedad asociada al contacto con roedores silvestres y que puede representar un riesgo para quienes desarrollan labores en sectores rurales.
El llamado cobra especial importancia durante esta época del año, cuando se retoman diversas faenas y aumenta el ingreso a bodegas, galpones, silos, invernaderos y viviendas o instalaciones que permanecieron cerradas durante el invierno. En estos espacios pueden existir condiciones favorables para la presencia de roedores y sus secreciones.
Las recomendaciones están dirigidas principalmente a agricultores, ganaderos, trabajadores temporales y familias rurales, especialmente a quienes deben manipular fardos, forraje, sacos de alimento u otros materiales que hayan permanecido almacenados.
Una de las principales medidas preventivas consiste en ventilar adecuadamente los espacios cerrados antes de ingresar o comenzar cualquier labor de limpieza. La recomendación es abrir puertas y ventanas y permitir la circulación de aire antes de permanecer en el lugar.
También se aconseja evitar levantar polvo, no barrer ni aspirar en seco lugares que puedan estar contaminados con orina, fecas o secreciones de roedores. La limpieza debe realizarse utilizando medidas de protección y productos desinfectantes adecuados.
En el caso de encontrar evidencias de presencia de roedores, se recomienda no manipular directamente sus restos o nidos y solicitar orientación a los organismos correspondientes.
El riesgo puede presentarse en distintas actividades propias del campo, entre ellas la cosecha, esquila, crianza de animales, manipulación de forraje y almacenamiento de alimentos.
Por ello, incorporar medidas de autocuidado antes de iniciar cada faena permite disminuir las posibilidades de exposición. Mantener los alimentos y residuos correctamente almacenados, evitar la acumulación de materiales y mantener los espacios de trabajo limpios son acciones que también contribuyen a reducir la presencia de roedores.
Las autoridades han reforzado el trabajo coordinado entre organismos públicos vinculados a la prevención y atención de esta enfermedad, buscando que las recomendaciones lleguen directamente a las comunidades rurales y organizaciones vinculadas al mundo agrícola y ganadero.
El llamado es a no esperar a detectar un problema para adoptar medidas de protección. Revisar previamente los espacios, ventilar, utilizar elementos de protección cuando corresponda y mantener condiciones adecuadas de higiene son acciones sencillas que pueden contribuir a disminuir el riesgo.
Ante una eventual exposición y la aparición de fiebre, dolores musculares, dolor de cabeza, malestar general, náuseas u otros síntomas, especialmente si existe el antecedente de haber estado en contacto con ambientes donde podría existir presencia de roedores silvestres, es importante consultar oportunamente en un centro de salud e informar sobre la posible exposición.
La prevención del hantavirus requiere especial atención en las zonas rurales, donde las actividades productivas y la vida cotidiana mantienen un contacto más cercano con ambientes naturales. Informarse, anticiparse a los riesgos y adoptar medidas de autocuidado antes de cada faena son claves para proteger la salud de trabajadores y familias.