Hogar Medio Ambiente Chango Spasiuk: «Tener ríos y lagos limpios no puede ser considerado un lujo. Son derechos»

Chango Spasiuk: «Tener ríos y lagos limpios no puede ser considerado un lujo. Son derechos»

por Administrador Web

Por Sergio Arboleya

“Los pueblos, los hombres, se enfrían por ausencia de espíritu. Pero estamos nosotros, con pedernal y yesca, con melodías y cantares, poemas y reflexiones, alto desvelo y sueños de todo tipo, para entibiar las horas de aquellos que no quieren congelarse todavía”, escribió Atahualpa Yupanqui en 1987. El Chango Spasiuk recupera esas palabras casi cuatro décadas más tarde para definir mucho más que un concierto retrospectivo en torno a su propia obra porque, reflexiona “no es que el mundo necesita que yo haga eso, pero yo lo necesito hacer para encontrar mi lugar en el mundo y para mostrar que hay otra posibilidad de hacer las cosas”.

Camino a las cuatro décadas de actividad colocando el sonido de su acordeón como puente a una vivencia estética que parte del Litoral, se remonta a sus ancestros ucranianos y se proyecta como una música planetaria con los pies enraizados, Spasiuk asume que su manera de “hacer las cosas” está en estrecha relación con lo que acontece a su alrededor.

“Entonces se incendió la Patagonia y fuimos a tocar allí para colaborar pero los incendios volvieron y ahora estamos con el cambio de la Ley de Glaciares y cuesta comprender como una y otra vez aparece esta cosa insaciable y salvaje de la productividad y de creer que la calidad de vida de los ciudadanos y de los pueblos está relacionada con el consumo. Hay como una hipnosis tan grande que perdemos la perspectiva acerca de que la calidad de vida es cuidar el territorio en el cual vivimos, es producir de una manera sustentable y entender y cuidar el espacio en el cual vivimos que es lo que nos posibilita acceder a cosas que son absolutamente vitales y necesarias para nosotros como el agua, la sombra, el aire puro y que no queremos que se vuelvan una mercancía”, apunta el acordeonista y compositor nacido hace 57 años en la ciudad misionera de Apóstoles durante una entrevista con Tierra Viva.

Desde esa perspectiva —una de las que nutre la esencia de su música que sabe conciliar el patio chamamecero con los saberes de la academia— se asoma a la amañada audiencia pública a la que la Cámara de Diputados convocó como paso previo al tratamiento en Diputados de la modificación a la Ley 26.639 que protege los glaciares y formula: “No queremos espejitos de colores y eso quedó claro en lo que fundamentó la inmensa mayoría de la gente que pudo expresarse estos días en el Congreso y que habló en nombre de muchos más. Esas voces, además, se contrapusieron a la mediocridad de senadores (que el 27 de febrero dieron media sanción a la reforma de la norma) diciendo tremendas barbaridades de una bajeza, de una ignorancia y de un desconocimiento total de la historia, de la cultura, del territorio. Hay que cultivar la paciencia para soportar esa mediocridad en su máxima potencia”.

Enfático pero sin perder la serena hondura de su expresión, Spasiuk insiste con que “tener ríos, arroyos y lagos limpios no puede ser considerado un lujo, son derechos que debemos defender para cada uno de los ciudadanos y habitantes de este suelo”.

Y buena parte de esa visión pintará el recital titulado “Mundo Chango” que desplegará el viernes 10 de abril en el teatro porteño Coliseo que, avisa, “no tiene que ver con el entretenimiento sino con construir espacios que nos sacudan, que nos vuelvan a la sensibilidad y que nos vuelvan a reunir comunitariamente para poder mirar hacia adelante y refinar nuestros corazones para sentir, para darnos fuerza y para pensar en voz alta y, por sobre todas las cosas, para pensar con memoria”.

Para Spasiuk esta renovada apuesta es otra tentativa a lograr que “a lo mejor el arte nos pueda ayudar a alimentarnos anímicamente para seguir sosteniéndonos en estos tiempos. Sin desesperanzarnos, sin perder la capacidad de la celebración, sin perder la capacidad de la alegría”.

¿Construir al menos por un rato ese “Mundo Chango” es también encarnar una alternativa, una posibilidad?

—Seguro, porque hay otro mundo posible que en mí se alimenta cuando veo la lucha de los otros también. Yo realmente tengo un profundo respeto por la gente que lucha, que sale, que opina y que hace su parte. Me parecen muy conmovedores esos gestos y esos actos porque son los sostienen al mundo todavía. Conocer a esos grupos que se paran de una manera tan digna y tan hermosa resulta muy inspirador para mí.

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