En el Teatro San Joaquín se desarrolló el Quinto Concurso de Bandas Musicales 2026, encuentro que reunió a estudiantes de distintos establecimientos de la Corporación San Isidoro en una jornada marcada por la música, la participación estudiantil y el reconocimiento al trabajo de docentes y familias.
La música como refugio, identidad y espacio de encuentro fue uno de los principales mensajes que atravesaron el Quinto Concurso de Bandas Musicales 2026, realizado en el Teatro San Joaquín, instancia que convocó a estudiantes de distintos establecimientos educacionales pertenecientes a la red de la Corporación San Isidoro.
Más que una competencia, el encuentro se planteó como un espacio para que niñas, niños y jóvenes pudieran compartir sus aprendizajes, desarrollar sus capacidades artísticas y encontrarse con otros estudiantes a través de la música.
Durante la jornada, los animadores destacaron precisamente el carácter social y emocional de la música, entendida como un lenguaje capaz de acompañar distintas etapas de la vida. Para las nuevas generaciones, señalaron, puede convertirse en un refugio y una forma de construir identidad, mientras que para los adultos representa también memoria, celebración y consuelo.
El rector del Colegio Santa María de La Florida, Luis Rojas Robles, valoró especialmente el proceso que permitió concretar esta nueva versión del concurso. Según explicó, la iniciativa representa la continuidad de un sueño impulsado por los fundadores de la corporación, entre ellos Don Elías Abú, y que hoy se materializa gracias al esfuerzo de los estudiantes, el acompañamiento de sus familias, el compromiso de los profesores y el trabajo del equipo organizador.
La jornada también estuvo marcada por una invitación a proyectar el certamen hacia el futuro. Bajo la idea de que “crecer es abrirse a otros sonidos”, el concurso busca ampliar progresivamente su convocatoria y convertirse en un espacio donde puedan participar cada vez más establecimientos educacionales.
La competencia contempló dos categorías: Taller y Bandas, permitiendo que diferentes agrupaciones escolares mostraran el trabajo desarrollado durante el año.
En la Categoría Taller participaron el Colegio Tomás Moro, Colegio Miravalle, Colegio Seinorland, Colegio Santa María de Maipú, Colegio Santa María de La Florida y Colegio San Carlos de Aragón.
En tanto, la Categoría Bandas reunió al Centro Educacional Fernando de Aragón; Colegio Santa María de La Florida, con Los Quax; Centro Educacional Américo Vespucio, con Dirty Wallet; Centro Educacional Santa Rosa, con Código 15; Colegio Tomás Moro, con De Friends; Colegio San Carlos de Quilicura, con Séptima Estación; y Colegio Santa María de Maipú, con Los Histriónicos.
La apertura del escenario estuvo a cargo de la banda invitada Mala Clase, del Instituto La Salle, aportando una presentación que permitió dar inicio a una jornada donde convivieron distintas generaciones, estilos musicales y experiencias educativas.
El repertorio presentado por los estudiantes también reflejó la diversidad de influencias que conviven en la música escolar. Sonaron canciones populares y clásicos del rock latino, junto con expresiones vinculadas al patrimonio musical chileno.
Entre las interpretaciones destacaron “Tren al sur”, de Los Prisioneros; “Loco (tu forma de ser)”, de Los Auténticos Decadentes; “La exiliada del sur”, interpretada por Inti-Illimani; y “La partida”, de Víctor Jara. También hubo espacio para repertorios de música popular latinoamericana y canciones contemporáneas.
Reconocimiento al trabajo de estudiantes y docentes
El resultado de la competencia dejó como ganador de la Categoría Taller al Colegio Tomás Moro, mientras que el segundo lugar correspondió al Colegio San Carlos de Aragón.
En la Categoría Bandas, el primer lugar fue para el Centro Educacional Santa Rosa, con la agrupación Código 15. El segundo lugar quedó en manos del Colegio Santa María de Maipú, con Los Histriónicos, mientras que el tercer puesto fue para el Colegio Tomás Moro, con De Friends.
La jornada también entregó un reconocimiento especial a Renata Valencia, del Colegio Fernando de Aragón, quien recibió el premio a Mejor Vocalista.
Sin embargo, uno de los reconocimientos más significativos estuvo dirigido a quienes acompañan silenciosamente estos procesos: las y los profesores de música.
El presidente del jurado, Juan Piderit, puso en valor el trabajo y la vocación de los docentes que hacen posible que los estudiantes puedan contar con espacios de formación y expresión artística. Su mensaje destacó el esfuerzo cotidiano de quienes trabajan para mantener viva la enseñanza musical dentro de las comunidades educativas.
Esta reflexión adquiere especial relevancia en un contexto donde la formación artística muchas veces dispone de un espacio reducido dentro de las mallas curriculares. En ese sentido, el concurso se presentó también como una oportunidad para reivindicar la importancia de la educación musical y su aporte al desarrollo integral de los estudiantes.
Uno de los momentos más emotivos de la jornada ocurrió durante el homenaje a los estudiantes de cuarto medio que este año dejan atrás sus bandas escolares.
La despedida estuvo acompañada por versos de “Volver a los 17”, de Violeta Parra, generando un momento de reflexión sobre el término de una etapa y el comienzo de nuevos caminos.
La música volvió así a cumplir una función que va más allá del escenario: acompañar momentos importantes de la vida, construir memoria y expresar emociones que muchas veces resultan difíciles de poner en palabras.
El Quinto Concurso de Bandas Musicales 2026 cerró de esta manera una jornada en la que la competencia pasó a un segundo plano frente a una experiencia colectiva marcada por la participación, la creatividad, el compañerismo y la educación artística.
Desde el escenario del Teatro San Joaquín, estudiantes, profesores, familias y comunidades educativas demostraron que la música puede ser mucho más que una asignatura o una presentación escolar: puede convertirse en un espacio de pertenencia, identidad y construcción colectiva.