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	<title>fragmentación del hábitat &#8211; Radio Trapananda</title>
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		<title>Huemul: cuando el avance humano amenaza los últimos refugios de la fauna nativa.</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Administrador Web]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 15 Oct 2026 00:10:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Medio Ambiente]]></category>
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					<description><![CDATA[La pérdida de hábitat, la expansión de las actividades humanas, los incendios forestales y la&#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p data-pm-slice="1 1 []"><strong>La pérdida de hábitat, la expansión de las actividades humanas, los incendios forestales y la presencia de animales domésticos amenazan la supervivencia del huemul. En Chile central, la situación es especialmente preocupante: su población permanece fragmentada y aislada, mientras los ecosistemas que necesita para sobrevivir enfrentan crecientes presiones.</strong></p>
<p>En los bosques cordilleranos del sur de Chile y Argentina habita uno de los animales más representativos de la fauna nativa: el huemul (<em>Hippocamelus bisulcus</em>). De movimientos discretos y adaptado a terrenos montañosos, este ciervo forma parte del patrimonio natural de los ecosistemas andinos. Sin embargo, su historia también refleja las profundas transformaciones que ha experimentado el territorio y las dificultades que enfrentan las especies silvestres para sobrevivir frente al avance de las actividades humanas.</p>
<p>Los antecedentes científicos recopilados en la ficha de evaluación del 17.º proceso de clasificación de especies silvestres describen una reducción considerable de su distribución histórica, una disminución de sus poblaciones y una creciente fragmentación de los lugares donde todavía consigue sobrevivir. La situación resulta particularmente delicada en la zona de Nevados de Chillán y Laguna del Laja, donde persiste una de las poblaciones más septentrionales de esta especie.</p>
<h2>Una especie que ha perdido gran parte de su territorio</h2>
<p>Históricamente, el huemul ocupaba una extensa franja de territorio a ambos lados de la cordillera de los Andes. En Chile, su distribución se extendía desde el río Cachapoal hasta el estrecho de Magallanes, mientras que en Argentina se encontraba desde la provincia de Mendoza hasta las cercanías de Río Gallegos.</p>
<p>No obstante, la información científica citada en la ficha señala que, durante los últimos cinco siglos, su distribución geográfica se redujo aproximadamente en un 50 %. El documento también recoge estimaciones históricas que situaban la población total de huemules de Chile y Argentina en menos de 1.500 ejemplares, una cifra equivalente a una disminución cercana al 99 % respecto de las abundancias históricas estimadas por los autores citados.</p>
<p>La reducción de su territorio no solo significa que existen menos lugares donde encontrar huemules. También implica que muchas poblaciones han quedado separadas entre sí, dificultando la conectividad y aumentando su vulnerabilidad frente a nuevas amenazas.</p>
<p>Según los antecedentes reunidos en la ficha, las poblaciones actuales se distribuyen en numerosas subpoblaciones fragmentadas, principalmente en los Andes patagónicos. Esta separación constituye un problema especialmente grave cuando los grupos son pequeños y se encuentran aislados de otras poblaciones.</p>
<h2>Nevados de Chillán: una población al borde de la desaparición</h2>
<p>La situación del huemul en Chile central merece especial atención. En el corredor cordillerano de Nevados de Chillán y Laguna del Laja sobrevive una población de importancia evolutiva, aislada geográficamente de otras poblaciones de la especie.</p>
<p>Los registros históricos analizados por Hinojosa y colaboradores en 2018 estimaron que la extensión de presencia del huemul en Chile central disminuyó de 1.540,4 kilómetros cuadrados a 681 kilómetros cuadrados. Esta variación representa una reducción del 56 %.</p>
<p>La superficie efectivamente ocupada también experimentó una contracción: pasó de 544 kilómetros cuadrados, considerando registros del período 1940-1997, a 436 kilómetros cuadrados entre 1998 y 2017, equivalente a una reducción del 20 %.</p>
<p>Las estimaciones poblacionales incluidas en el documento reflejan, además, la fragilidad de este grupo. Para 1998 se calculaban alrededor de 60 individuos distribuidos en 12 sitios, mientras que en 2002 la estimación descendió a 40 ejemplares en 11 sitios. Posteriormente, el Plan de Recuperación, Conservación y Gestión del Huemul citado en la ficha estimó una población de 84 individuos distribuidos en 13 sitios.</p>
<p>Estas cifras corresponden a estimaciones elaboradas en distintos momentos y mediante antecedentes específicos; no deben interpretarse como un conteo simultáneo ni como una confirmación de la población actual. Sin embargo, el conjunto de los registros muestra la importancia de mantener un monitoreo permanente y fortalecer las acciones de conservación.</p>
<p>La preocupación aumenta al considerar que algunas subpoblaciones presentan condiciones reproductivas muy frágiles. El documento señala que, en una de ellas, se habían registrado únicamente dos hembras y no existían evidencias de nacimientos desde 2005, según los antecedentes citados.</p>
<p>Cuando una población queda reducida a grupos pequeños, aislados y con escasa reproducción, cualquier alteración adicional del hábitat puede comprometer seriamente sus posibilidades de persistencia.</p>
<h2>Infraestructura, urbanización y ganadería: presiones sobre el hábitat</h2>
<p>Entre las principales amenazas identificadas se encuentran los proyectos de infraestructura y urbanización que disminuyen el hábitat disponible o dificultan el desplazamiento de los animales.</p>
<p>Embalses, centrales hidroeléctricas de paso, exploraciones geotérmicas, líneas de transmisión eléctrica, caminos y subdivisiones prediales pueden transformar los territorios donde vive el huemul. Sus efectos dependen de las características de cada intervención, su ubicación y las medidas de prevención, mitigación y compensación implementadas.</p>
<p>La ficha recoge antecedentes de desaparición de grupos de huemules durante la década de 1990, asociados a la construcción de un gasoducto y un oleoducto en la Reserva Nacional Ñuble, así como a procesos de desarrollo inmobiliario, turístico y ganadero en las cercanías de las Termas de Chillán.</p>
<p>La expansión de las actividades productivas y recreativas en sectores cordilleranos plantea un desafío central: compatibilizar las intervenciones humanas con la conservación de los ecosistemas y la continuidad de los corredores naturales que permiten el desplazamiento de la fauna.</p>
<p>La ganadería también representa una presión importante. La presencia de bovinos, caprinos y ovinos puede desplazar al huemul hacia sectores con menor disponibilidad de alimento y modificar la composición de la vegetación. A ello se suma el riesgo de transmisión de enfermedades y parásitos desde animales domésticos hacia la fauna silvestre.</p>
<p>El problema no se limita a la competencia por el espacio. La degradación de los ambientes naturales puede generar una cadena de impactos sobre la alimentación, el comportamiento y las posibilidades de reproducción de una especie cuya supervivencia depende de condiciones ecológicas específicas.</p>
<h2>Perros y turismo sin regulación: amenazas que pueden pasar inadvertidas</h2>
<p>La presencia de perros en ambientes naturales constituye otra amenaza documentada. Según la ficha, existen registros de huemules heridos y muertos por ataques de perros en la región de Aysén. En el sector de Nevados de Chillán y Laguna del Laja, la desaparición de ejemplares de algunas localidades también ha sido atribuida a la presencia de estos animales, asociada a asentamientos humanos.</p>
<p>Los perros que acompañan al ganado y circulan libremente por la cordillera pueden perseguir a los huemules, generarles estrés y provocar su desplazamiento desde áreas que anteriormente utilizaban.</p>
<p>A esta presión se suma el turismo no regulado. La visita masiva a sectores cordilleranos sin infraestructura adecuada para recibir personas puede traducirse en acumulación de basura, ruidos, presencia de perros, apertura de senderos informales y uso de vegetación para encender fogatas.</p>
<p>La ficha menciona como ejemplos la Laguna El Huemul, en la comuna de Pinto, y el sector de La Plata, en San Fabián, donde se describen problemas relacionados con el turismo y la ausencia actual de huemules en lugares con registros históricos de la especie.</p>
<p>La conservación no requiere excluir necesariamente a las personas de todos los espacios naturales, sino ordenar las actividades, establecer límites compatibles con la protección de la fauna y evitar que el disfrute del paisaje termine deteriorando aquello que lo hace valioso.</p>
<p>Los incendios forestales representan un riesgo considerable para el huemul y los ecosistemas cordilleranos. Aunque los animales con alta movilidad pueden escapar de las llamas, el desplazamiento hacia otros sectores no garantiza su supervivencia. Los lugares de destino pueden ofrecer menos alimento, presentar mayores riesgos o no reunir las condiciones necesarias para su permanencia.</p>
<p>La ficha documenta 132 reportes de incendios forestales al interior de la Reserva de la Biósfera en el período de diez años considerado por la fuente, con una superficie afectada de 14.259,9 hectáreas. Entre los episodios descritos se encuentra un incendio ocurrido en febrero de 2015 en el valle Las Águilas, que consumió alrededor de 4.500 hectáreas.</p>
<p>Si bien los monitoreos posteriores citados en el documento descartaron efectos directos o indirectos de ese incendio sobre los huemules en las zonas evaluadas, el antecedente evidencia la magnitud que pueden alcanzar estos eventos en los paisajes donde habita la especie.</p>
<p>El cambio climático agrega otra dimensión al problema. Los escenarios descritos en la ficha consideran aumentos de temperatura y disminuciones de las precipitaciones para las próximas décadas, condiciones que podrían modificar la disponibilidad de vegetación y reducir la superficie de hábitat apropiado.</p>
<p>La capacidad de adaptación del huemul dependerá, entre otros factores, de la velocidad de esos cambios, del estado de sus poblaciones y de la existencia de ambientes conectados que permitan desplazarse hacia lugares con mejores condiciones.</p>
<p>Por eso, la conservación requiere proteger los sectores donde vive actualmente, mantener corredores ecológicos y desarrollar sistemas de monitoreo que permitan ajustar las medidas de manejo ante nuevas condiciones ambientales.</p>
<h2>Proteger al huemul también significa proteger los ecosistemas</h2>
<p>La ficha de evaluación concluye que el huemul se encuentra <strong>En Peligro (EN)</strong> en las regiones de Biobío al norte, mientras que para las regiones de Biobío al sur la categoría consignada es <strong>En Peligro Crítico (CR)</strong>, de acuerdo con los criterios y antecedentes analizados en ese proceso de clasificación.</p>
<p>Estas categorías corresponden a la evaluación descrita en el documento y no deben confundirse con una actualización automática del estado oficial vigente en 2026.</p>
<p>Frente a este escenario, los instrumentos de conservación deben considerar acciones que vayan más allá de la protección aislada de algunos ejemplares. La conectividad entre poblaciones, la recuperación de hábitats, el control de perros, el manejo responsable de la ganadería, la prevención de incendios y la regulación de las actividades turísticas son componentes fundamentales de una estrategia integral.</p>
<p>También resulta necesario fortalecer la coordinación entre instituciones públicas, comunidades locales, propietarios de terrenos, investigadores y organizaciones dedicadas a la conservación.</p>
<p>El desafío es particularmente importante en Chile central, donde la fragmentación y el aislamiento geográfico reducen las posibilidades de que las poblaciones más pequeñas reciban individuos desde otros grupos.</p>
<h2>Una responsabilidad con la biodiversidad de Chile</h2>
<p>La situación del huemul demuestra que la pérdida de biodiversidad no siempre ocurre de manera repentina. En ocasiones, avanza silenciosamente mediante la desaparición de pequeños grupos, la degradación de los bosques, la interrupción de corredores naturales y la transformación progresiva de los territorios.</p>
<p>Cada población que desaparece representa una pérdida ecológica difícil de revertir. En el caso del huemul de Nevados de Chillán, su relevancia evolutiva y su aislamiento convierten su conservación en una prioridad para la biodiversidad de los ecosistemas mediterráneos y templados de Chile.</p>
<p>Proteger al huemul implica reconocer que los bosques, las quebradas, las praderas y las montañas no son espacios vacíos disponibles para cualquier intervención. Son ambientes vivos, donde cada especie cumple una función y donde la continuidad de los procesos ecológicos depende de la conservación de condiciones adecuadas.</p>
<p>La pregunta, entonces, no es solamente cuántos huemules quedan, sino qué decisiones tomará la sociedad para evitar que sus últimos refugios continúen desapareciendo.</p>
<p><strong>La supervivencia del huemul es también una señal de la salud de los ecosistemas andinos. Conservarlo exige proteger su territorio, reducir las presiones humanas y asumir que la biodiversidad no puede defenderse únicamente con declaraciones.</strong></p>
<p>Fuente principal: Ficha de antecedentes de la especie Hippocamelus bisulcus, 17.º proceso de clasificación de especies del Reglamento de Clasificación de Especies Silvestres. Antecedentes compilados por Carlos G. Garcés Letelier, administrador del Santuario de la Naturaleza Los Huemules del Niblinto, CODEFF.</p>
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